Lo último de computación está al alcance de aquellos usuarios avezados en temas tecnológicos. iPhone 4, iPad, Galaxy tab o las otras tablets de Android, adquirirlas sólo requiere de tener los medios económicos y el deseo de usarlas.
Pero existe una gran mayoría de la población chilena que no tiene los medios ni el conocimiento para acceder a estas maravillas tecnológicas que están llegando al país. En el censo del año 2002 sólo un 20% de los hogares chilenos tenían un computador personal en casa y según estadísticas usadas para el programa de campaña de Sebastian Piñera, en diciembre de 2008, sólo un 35% de los hogares Chilenos tenían conectividad digital, que está estrechamente ligado a tener un computador.
Cerrar la brecha digital, con todas sus ventajas, requiere que la gran mayoría de la población tenga acceso a un computador, ojala conectado a la Internet. Entonces la pregunta es: ¿por qué esta parte de la población no tiene posibilidad de obtener uno?
Hace algunos pocos años no era inusual pagar por un computador de escritorio mas de un millón de pesos, pero siguiendo la tendencia mundial, los precios de estas computadoras han caído fuertemente al tiempo que las capacidades de los equipos continúan creciendo. Visitando un sitio de venta en línea de equipos, es posible comprar un computador básico pero con suficiente desempeño para las tareas que necesita ejecutar una persona con necesidades sencillas, como acceder a Internet, enviar correos y escribir documentos, por $150.000. Pero leyendo en detalle la oferta, se observa que éste es el costo del equipo sin ningún software incluido.
Comprar el sistema operacional, Windows 7, y el software de oficina requerido le agregan $160.000 adicionales al equipo, duplicando, en efecto, el costo total del equipo. Ésta es una tendencia mundial, el costo del software requerido para operar un computador, por primera vez cuesta más que el computador propiamente tal, y por ende, se está convirtiendo en una barrera incómoda para cerrar la brecha digital.
¿Hay alguna alternativa para la señora Juanita? ¿una que no implique sumarse al club de la piratería del software?.
Si se recurre al software libre y se instala, por ejemplo, la última versión de Ubuntu y el software libre de oficina Open Office, el equipo que la señora Juanita necesita cuesta solo los $150.000 del costo del hardware.
Se requiere audacia política, pero la respuesta para posibilitar el cierre de la brecha digital puede estar simplemente a la vuelta de la esquina. El gran beneficiado sería el chileno de pie y el perdedor, algunas pocas empresas multinacionales de software propietario.
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